LA CONEXIÓN ESTADO EMOCIONAL-COMIDA

El éxito de la dieta depende, en gran medida, del estado emocional de quien se somete a ella. La ansiedad o el estrés generan antojos de alimentos con alto contenido en azúcares o de otros excluidos de la pauta alimentaria.
estado emocional - comida

Cuando decidimos ponernos a dieta, a todos nos gustaría –y, a veces, lo buscamos inconscientemente– dar con un remedio infalible que nos haga perder esos kilos que tanto nos molestan. Y, siempre, soñamos con la existencia de alguna dieta milagrosa y rápida que nos los quite de encima en un abrir y cerrar de ojos. Pero no es tan fácil. El primer paso que se ha de dar es adquirir consigo mismo el compromiso de seguir a pie juntillas, el tiempo necesario, las indicaciones que nos marquen los especialistas en dietética y nutrición en cuyas manos siempre debemos ponernos.
Obviamente, cuando se opta por equilibrar la balanza, resulta imprescindible estar animado y, lo más importante, prolongar esa motivación en el tiempo. Al igual que en cualquier otro reto personal que podemos plantearnos en nuestra vida cotidiana, debemos estar convencidos de que los beneficios que vamos a obtener con el logro que perseguimos, compensan el esfuerzo y el sacrificio que requieren. La facilidad o la dificultad que representa una dieta depende de cada persona. No es igual para todo el mundo. Varía en función de numerosas variables. El estado psicoló- gico tiene mucho que ver, así como la implicación y la mentalización. Además, se exige cambiar de estilo de vida y aprender
a elegir los alimentos con menos calorías, cocinar con poca grasa, descansar adecuadamente, incrementar el ejercicio físico…

Tratamiento con rigor 

De todas maneras, el aspecto psicológico y emocional no sólo esta íntimamente relacionado con el resultado, sino que incide en el mismo de una forma considerable. La ansiedad y el estrés no ayudan absolutamente nada. El éxito de una dieta no radica solamente en ponernos una fecha de inicio y otra de término; en tener una voluntad fé- rrea; en estar muy estimulados…
En buena medida, está subordinado al estado emocional en el que nos hallamos. No todo momento es adecuado para ponernos a dieta. Es inapropiado comenzarla en periodos en los que estamos especialmente tristes o apáticos, o tenemos nuestra autoestima por los suelos. En esas circunstancias no llevaremos el tratamiento con rigor y, por tanto, fracasaremos en nuestro intento. ¿No te ha ocurrido nunca que en circunstancias de desánimo recurres, sin poder controlarlo, a ciertos alimentos? Ese consumo indisciplinado es una respuesta que no podemos refrenar a algún sentimiento.
Buscamos saciarnos con productos altos en azúcares o grasas para paliar esa sensación. Esa actitud incorrecta interfiere naturalmente en el tratamiento dietético impidiendo alcanzar el objetivo. Los polos «comida-ánimo» están conectados. Lo que comemos está muy relacionado con lo que sentimos. Siempre hay un motivo por el cual encauzar nuestros sentimientos y emociones a través de la comida. Nuestro ánimo esta influenciado por ciertos neurotransmisores –sustancias químicas que emiten mensajes a través del sistema nervioso hacia y desde el cerebro–, los cuales regulan el estado psíquico, el apetito y otras funciones cerebrales. De ahí que si comemos mucho o poco, se produzca un impacto en nuestra psique.
Cuando tenemos ansiedad por el dulce, lo más frecuente es recurrir al chocolate, los pasteles o los bollos. Pero si la tenemos por lo salado, solemos optar por los snacks, las patatas fritas o el queso. Todos estos alimentos hacen incrementar el aporte calórico al organismo y, consecuentemente, el peso. Suelen estar compuestos de ciertas sustancias que influyen en nuestro estado aní- mico. Por ejemplo, el triptófano, presente en el chocolate, es un aminoácido precursor de la serotonina, un neurotransmisor que genera una sensación de placer y bienestar. ¿Cómo podemos controlar esa necesidad compulsiva? La única manera es la de seguir una dieta equilibrada en la que no falte ninguno de los grupos de alimentos. Además de cinco comidas para evitar episodios de hipoglucemia o que el organismo se desmande, no se debe optar por dietas estrictas. Y, sobre todo, hemos de encontrarnos bien emocionalmente.
Fuente: Soria Natural
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