Patatas: cuántas comer y cómo tomarlas para que sean saludables

Patatas: cuántas comer y cómo tomarlas para que sean saludables

Llegó a nuestros platos hace unos siglos y hoy la patata goza de una imagen positiva, pues se tiende a creer que es tan nutritiva como barata. El problema está en que los estudios científicos recientes desmienten categóricamente sus supuestas propiedades.

patatas

Entre las creencias, todavía muy extendidas, encontramos:

  • Que las patatas no son un azúcar lento.
  • Que nos protegen de la diabetes.
  • Que bajan la tensión arterial.

Pues bien, todo eso en realidad no es cierto. Pese a no tener un sabor dulce, la patata posee un índice glucémico (IG) muy elevado que produce con rapidez un pico de azúcar en la sangre después de comerla, seguido de una hipoglucemia reactiva impulsada por una descarga insulínica que de nuevo despierta las ganas de comer. No sólo no protegen de la diabetes, sino más bien todo lo contrario; y a partir de cuatro raciones a la semana, aumentan la presión sanguínea.

¿Significa eso que debe desterrar de su dieta las patatas? Antes de tomar decisiones precipitadas, le recomendaría que echara un vistazo a lo que este mes contamos enSalud AlterNatura. Descubrirá “cuántas” y sobre todo “cómo” tomar las patatas, además de alternativas muy saludables, pues hay tubérculos mucho más interesantes tanto desde el punto de vista nutricional como respecto al índice glucémico ¡que además son deliciosos!

En este número de Salud AlterNatura encontrará muchos más temas interesantes para su salud. Y ahora, déjeme proponerle una pequeña adivinanza. ¿Está listo? Allá vamos.

¿Quién soy?

  • Modifico la forma en que el organismo asimila las vitaminas y los minerales.
  • Soy responsables de importantes carencias en vitamina B12.
  • Perturbo la absorción del calcio.
  • Duplico el riesgo de fractura.
  • Reduzco la riqueza y diversidad de la microbiota y favorezco el sobrepeso.
  • Aumento del 16 al 21% el riesgo de infarto de miocardio.
  • Mi ingesta conlleva de forma prácticamente sistemática una insuficiencia renal.
  • En los hombres, duplico el riesgo de padecer problemas de erección.

Una pequeña pista: soy un medicamento con el que calmar los dolores de estómago, pero no los resuelvo, y además provoco quemaduras en él.

¿Quién soy? ¿Ya sabe la respuesta?

Pues claro: soy… un medicamento IBP ¡los inhibidores de la bomba de protones! Aunque quizá me conozca por alguno de los nombres de nuestras moléculas: omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, lansoprazol o rabeprazol.

¿Y quién no ha recurrido alguna vez a sus “poderes”? Estoy convencido que de aquí a unos años probablemente acaben retirándose del mercado. Tiempo al tiempo. Mientras eso ocurre, nosotros dedicamos a este tema uno de los principales artículos del próximo número de Salud AlterNatura. Con su lectura descubrirá el mecanismo implacable que se esconde detrás de esta verdadera avalancha de efectos secundarios que nada tiene de excepcional o poco frecuente, más bien todo lo contrario. Y, sobre todo, las alternativas a estas pequeñas bombas… de efectos secundarios.

“Si a los 90 años viene la muerte a buscarle, mándela de vuelta y dígale que es demasiado pronto”.

Así habla la gente mayor de una pequeña isla que ha encontrado el secreto de la vida centenaria… ¡y con buena salud!

Se trata de Okinawa, una pequeña isla situada en el centro del archipiélago de Ryūkyu, un grupo de islas del sudeste de Japón.

Allí se contabilizan 50 personas centenarias por cada 100.000 habitantes (cuando la media europea se sitúa alrededor de 15). Pero, además de su longevidad, sorprende que la alcancen con tan buena salud: los habitantes de Okinawa tienen 8 veces menos riesgo que nosotros de morir por una enfermedad coronaria y 7 veces menos de padecer un cáncer de próstata, 6,5 menos en caso de cáncer de mama y 2,5 menos en el de cáncer de colon.

Durante siglos los emperadores chinos han enviado espías a ella para arrebatarles su secreto, sin éxito. En la época de la China Imperial la longevidad de Okinawa podía considerarse un mito, pero hoy día los resultados están basados en censos japoneses instaurados en la década de 1870. Es decir, la leyenda es una realidad.

Y ahora que contamos con la secuencia completa del genoma humano, se ha descubierto que algunos genes de los habitantes de Okinowa explicarían una parte del misterio, pues tienen un riesgo increíblemente bajo de sufrir cáncer hormonodependiente (por ejemplo, tienen hasta un 80% menos riesgo que los habitantes de Estados Unidos de tener cáncer de mama, próstata, colon u ovarios).

Pero aquí viene la segunda sorpresa: cuando los habitantes del archipiélago emigran a Estados Unidos, su riesgo de padecer cáncer aumenta, hasta igualarse al de los estadounidenses, y en una sola generación.

Conclusión: la influencia genética se demuestra un factor secundario, mientras que la de las condiciones ambientales es un factor primario.

Llegados a este punto, sin duda usted se estará preguntando cómo viven los habitantes de Okinawa para que les blinde literalmente frente a la enfermedad y hasta frente a la muerte, ¿no es así?

Ese es otro de los fascinantes artículos que incluye el próximo ejemplar de Salud AlterNatura, donde descubrirá la dieta de los habitantes de Okinawa (que va mucho más allá de lo que ponen en el plato y es más bien una filosofía de las comidas), su actividad física y hasta su forma de pensar y enfrentarse a los problemas y a la vida en general.

Usted no vive en Okinawa y no se trata de vivir como si lo hiciera, sino de extraer las pautas esenciales de su forma de vivir para aplicarlas a su realidad y en su propio contexto… ¡y vivir también más de 100 años!

Además, en su ejemplar encontrará muchos otros temas:

  • Al estragón también se le conoce como “hierba de dragón”, ya que sirve para calmar los “dragones” del vientre (inflamaciones intestinales causadas por fermentaciones excesivas, espasmos…). Descubra cómo utilizarlo para calmar eficazmente a los dolores de estómago.
  • Nuestro colaborador Emmanuel Duquoc se lanza como cada mes a probar en primera persona una nueva experiencia relacionada con la salud. Este mes se trata de la biodanza y sus espectaculares efectos sobre la salud emocional. Usted seguramente lo leerá primero con escepticismo… y luego querrá probarlo.
  • Olvídese de entrenar a diario durante horas y de sufrir con intensísimas sesiones de ejercicio físico. Le proponemos que se sume al HIIT (entrenamiento fraccionado de alta intensidad) para mejorar progresiva pero eficazmente su forma física dedicando apenas 15 minutos al día. ¡Ideal para que quienes están en baja forma se arranquen de una vez por todas!
  • Conozca a la joven que ha puesto contra las cuerdas a la industria alimentaria. Vani Hari, estadounidense de origen indio, tenía sobrepeso, asma, alergias y alteraciones en la piel. Hasta que su cuerpo dijo “basta” y decidió cambiar radicalmente de alimentación y forma de vida. Hoy es el azote de la industria alimentaria. Nos sentamos a charlar con ella para que usted pueda conocerla más a fondo y escuchar su mensaje.

 

Fuente: Salud AlterNatura

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